Licor y café, guía para armonizarlos

Estimulante, un deleite para la vista, el olfato y el gusto. Así es la combinación de café con licor, cuyos sabores se funden para crear uno  nuevo y satisfacer así al paladar. 

Los licores son las bebidas obtenidas de una base alcohólica a la que se le añaden elementos herbales y vegetales.  La base alcohólica puede ser neutra; es decir, sólo el alcohol, sin añadirle más ingredientes, o también puede ser un aguardiente de  fruta, cereales, especias y raíces de hojas que determinan el aroma y la amargura de la bebida. 

De acuerdo con el Coffee Codex, el cual es  una metodología completa para la degustación del café dirigida a profesionales, hay varios aspectos a evaluar al probar licores: 

Textura del cuerpo:  Se caracteriza por su espesura y consistencia en la boca. Esta percepción depende de la concentración de elementos extra  extraídos y la cantidad de azúcares. 

Alcoholicidad: Se refiere al contenido de alcohol en una bebida. 

Dulzura: Está determinada por  la cantidad de azúcar. 

Complejidad aromática: Es la presencia de numerosos matices olfativos producidos por los componentes aromáticos (frutas, especias, hierbas frescas).

Persistencia olfatoria-gustativa: Se trata de la calidad del licor que hace que sabor y el aroma sea largo y duradero en la boca. Este sabor debe resaltar y quedar acentuado a la hora de fusionarlo  con café. 

Acidez:  Es una percepción ácida presente en algunos licores debido a algún ingrediente; por ejemplo, el limón en el limoncello italiano. 

Amargura: Sensación percibida  en la parte inferior de la lengua donde hay un enlace entre las moléculas amargas y receptores específicos.  

Licores para mezclar con el café

Ristretto y Amaro Fernet

Fernet es un licor de hierbas italiano  elaborado con elaborada a partir de varios tipos mirra, ruibarbo, manzanilla, cardamomo, orégano y azafrán. Combina perfecto con un ristretto, debido a su intensidad y a su gusto prolongado. Es un licor amargo que se equilibra con las notas aromáticas del café. Se aconseja tomar una tras otra estas dos bebidas para lograr una exquisita armonía. 

Ristretto y Whisky de una sola malta

Las cualidades  sensoriales del whisky de una sola malta varían según los barriles utilizados y los años de añejamiento. Para emparejar con el ristretto es ideal un whisky que ha madurado durante 12 años en barricas de roble que anteriormente contenían jerez para lograr notas  afrutadas con un matiz final a tostado y maderas. Ayuda a limpiar el paladar, con el fin de potenciar la riqueza aromática del café.  

Espresso y Coñac XO

El Cognac XO  (por Extra Old) o Napoleón es un coñac que tiene por lo mínimo seis años de añejamiento.  Por lo general, muchos coñac XO tienen un mínimo de 20 años de añejamiento para resaltar sus mejores atributos.  

Se caracteriza por  tener una intensidad notable y  complejidad olfativa. Sus aromas destacan notas muy finas de madera, conservas de frutas, especias y vainilla. Deja una  sensación aterciopelada en el paladar y cuenta con persistencia duradera. 

Sus cualidades de sabor y aroma contrarrestan la potencia del espresso, lo que permite apreciar ambas bebidas al mismo tiempo, gracias al bouquet   del coñac (los olores que adquiere a medida que envejece) y su deseable aroma a “rancio”, un término que se utiliza para describir al coñac que tiene  un añejamiento mayor a 10 años y cuyas notas son de frutos secos. 

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